Malva Flores (ciudad de México, 1961) es poeta y ensayista. Sus libros más recientes son: Estrella de dos puntas. Octavio Paz y Carlos Fuentes: crónica de una amistad (Ariel, 2020); Sombras en el campus [Notas sobre literatura, crítica y academia] (Bonilla Artigas, 2020); A ingrata línea quebrada (Literal Publishing, 2019); Galápagos (Era, 2016); La culpa es por cantar. Apuntes sobre poesía y poetas de hoy (Literal Publishing / Conaculta, 2014); Aparece un instante, Nevermore (Bonobos/UNAM, 2012), Viaje de Vuelta. Estampas de una revista (FCE, 2011), Luz de la materia (Era, 2010). En 2021 obtuvo el Premio Villaurrutia y el Premio Mazatlán de Literatura 2021 por Estrella de dos puntas. En 2006 obtuvo el Premio Nacional de Ensayo “José Revueltas” con el libro El ocaso de los poetas intelectuales (UV, 2010), en 1999 recibió el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes por Casa nómada y en 1991 el Premio Nacional de Poesía Joven “Elías Nandino”. Su poesía ha sido traducida al inglés, portugués, japonés, alemán, bengalí y holandés. Es miembro del Consejo Editorial de las revistas Letras Libres y Literal: Latin American Voices.

 

Poeta y ensayista. Es miembro del Consejo Editorial de las revistas Letras Libres y Literal: Latin American Voices.

Foto: © Barry Domínguez

 

Poemas

De A ingrata línea quebrada (Literal Publishing, 2019):

 

No vuelvas a cantar a lo Neruda.
………….Además ni te sale
aquel viejo oropel.

¿No ves que ya no hay esplendor
………….ni símbolo?

Metáfora
…………no hay.
Las palabras no sirven.

Qué pides
qué suplicas
con esa voz meliflua
de asistente bilingüe
………….—sus ojos entornados
………….su puntual pañoleta unida
………….por el cuello
………….como un cable huérfano
………….de la viga.

El amor no se dice
…………se babea
…………se escupe
…………se vomita.

No hubo nunca
……………………misterio
ni cobra ardiente del orgullo
ni paloma de sangre
solitaria en la frente de nadie.

No es lo que tú pensabas:
……………………………..brújula mínima.

 

* * *

No te salva el amor. También eso es
mentira. No te salva. No salva a quien
busca una llave.
No salva a Gretel que busca las migajas
comidas por los cuervos en Pangea
Tampoco al Minotauro.

¿Dónde estaban las huellas?
El olfato no sirve para seguir un rastro
Ya no te salva el lápiz.
No te salva el papel.
El amor no te salva.

 

De Galápagos (Era, 2016):

 

Hay que subir siempre. Eso es el destierro, una cuesta, aunque sea en el desierto.

María Zambrano

Perder el pie, el piso, la cadencia del salto; quedarse parado en la azotea. Sí. Así. Solos en la azotea, entre ropa tendida como cuerpos exangües y todas las viejas cosas de las que te desprendes porque no quieres ver lo que pasó, pero las guardas, las metes en cofres, en cajitas, hasta en bolsas de plástico. Las guardas.

 

Lo que pasó es sencillo. Te equivocaste. Perdiste el pie, el piso, la cadencia del salto y viniste a parar hasta esta isla suspendida en el azul blanquísimo de una tarde brillante: esta eterna azotea.

Campanas de una iglesia

Y regresar al punto de partida

al paraíso irrespirable

la ardorosa helada inmovilidad

Blanca Varela

Uno lo extraña todo, hasta la barbacoa del domingo. El viejo trolebús que cruzaba por San Juan de Letrán.

 

Las palmeras que entonces fraccionaban el tiempo del verano, se fueron con el aire.

 

En esta capital de la Isla 50 no existen las palmeras. Las jacarandas son un remedo de árbol y es mentira que aquí haya nacido todo.

 

Aquí no hay pan. Miasmas que son culebras envenenan el aire, asfixian a los niños.

 

No se filtra la luz a las 6 de la tarde. No se escuchan jamás campanas de una iglesia.

 

No puedo perdonarlos. No voy a perdonarme nunca.

 

 

CONTACTO

Página: malvaflores.com

Twitter: @mlvafg

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